miércoles, 29 de julio de 2009

La Vaca Loca

Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo,

todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre;

si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Filipenses 4:8-9.


 

La vaca loca


 

Un ganadero europeo explicaba así a un periodista que hacía una encuesta acerca de la enfermedad de la vaca loca: «¡Una vaca enferma, eso salta a la vista! Un animal que no come, no rumia y permanece apartado del rebaño, todas estas son síntomas de un problema».

Estos tres indicios pueden aplicarse a creyentes que ya no mantienen una relación viva con el Señor Jesús.

No come: Se trata de la alimentación espiritual que representa la lectura de la Biblia. Por desdicha, un creyente que se aleja de Dios pierde el deseo de leer su Palabra. Su apetito lo lleva a todo lo que presenta el mundo moderno; ya no tiene ganas de buscar cuál es el pensamiento de Dios.

No rumia: Rumiar algo es pensar a menudo en ello. Un cristiano que no lee la Escritura se abre a miles de otras cosas. El mundo y las preocupaciones de la vida acapararán su espíritu, y no habrá más lugar para la Palabra de Dios.

Permanece apartado del rebaño: Un creyente que no vive en comunión con el Señor tampoco buscará tener contacto con sus hermanos en la fe. Preocupado por las cosas de la tierra, ya no tendrá ganas de hablar del Señor con otros creyentes.

Amigo lector, si se identifica con estos síntomas, diríjase rápido a Jesús en oración. Confíesele lo que lo alejó de él. El Señor es poderoso para volver a llenar su corazón con su amor y restablecer así una feliz relación con él.

miércoles, 8 de abril de 2009

Descarga de Libros

  1. A matar Gigantes
  2. El bautismo del Espíritu Santo
  3. Adorando en familia.doc
  4. La prudencia y la sencillez
  5. Bosquejos expositivos de la Biblia
  6. Cómo aplicar la Biblia a la vida
  7. cuando-dios-susurra-tu-nombre.doc

lunes, 30 de marzo de 2009

Trato sin Condiciones

Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza.

Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré.

En Dios está mi salvación y mi gloria.

Salmo 62:5-7.

El ser humano es amado por un Dios: –que ama porque quiere amar,–que ama sin condición previa (no espera que el hombre lo ame primero), –que con su amor, transforma al hombre para hacer de él una criatura agradable a Dios. Esta es la experiencia de cada cristiano, es decir, de cada una de las personas que han aceptado al Señor Jesús como su Salvador personal. El corazón del hombre no ha cambiado; los progresos de la civilización no lo han mejorado; solamente consiguieron vestirlo mejor, a fin de que el mal sea más atrayente, y uno no se avergüence más de él.


       A veces basta la menor preocupación en las cosas de la vida para abatirnos e impedir que alabemos a Dios. Jesús, en el momento en que iba a ser entregado a la muerte, olvidándose de sí mismo con una divina tranquilidad, cantó un himno con sus discípulos (Marcos 14:26). Celebró a su Dios y se regocijó por anticipado de las consecuencias de la obra que iba a cumplir.


       Un viento tempestuoso desarraiga los árboles, pero nunca se ha visto que un viento tempestuoso arranque una mata. "Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes" (1 Pedro 5:5). La humildad es la fuente de una vida feliz en compañía del Señor.