miércoles, 11 de febrero de 2009

• Diez Ingredientes de la Fe

#1- No hablarás de temor
"Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio" 2 Timoteo 1:7

#2- No dirás soy débil
"Forjad espadas de vuestras azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte Soy" Joel 3:10

#3- No hablarás de incapacidad
"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece." Filipenses 4:13

#4- No hablarás de enfermedad ni de síntomas de enfermedad

"Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido." Isaías 53:4
"y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador." Éxodo 15:26

#5- No te preocuparás ni estarás ansioso
"Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús." Filipenses 4:6-7

#6- No temerás la pobreza, ni la falta de cosas materiales

"Mi Dios, pues, suplirá, todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús." Filipenses 4:19
"Jehová es mi pastor; nada me faltará." Salmo 23:1
"Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan." Salmo 37:25

#7- No temerás los problemas ni ningún mal
"Caerán a tu lado mil, y diez miel a tu diestra; mas a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos." Salmo 91:7-8
"No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará cerca de ti, que te guarden en todos tus caminos." Salmo 91:10-11
"Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén." 2 Timoteo 4:18

#8- No temerás la persecución ni el fracaso
"estando persuadido de esto; que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo." Filipenses 1:6
"Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová." Salmo 34:19

#9- No tendrás temor del hombre ni de los demonios

"He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerzas del enemigo, y nada os dañara." Lucas 10:19
"Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo." 1 Juan 4:4
"Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó." Romanos 8:37
"Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento." 2 Corintios 2:14

#10- No te preocuparás del futuro ni le temerás
"Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará." Salmo 37:5
"Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino." Salmo 37:23

"Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible."
Marcos 9:23

lunes, 5 de enero de 2009

Feliz 2009

Para este nuevo año... "...todas las cosas ayudan a bien"

Con la caída de Adán y Eva toda la raza humana se separó de Dios, se lanzó a la depravación y tomó el camino hacia la destrucción. Pero los propósitos de Dios no se detuvieron por el desastre sucedido al comienzo de la historia humana, tal como no se detienen por el desastre en la actualidad. Desde la eternidad, Dios tenía un plan para el universo.
Romanos 8:28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. “Sabemos” viene del griego oida, que se refiere a un conocimiento cierto, a una comprensión absoluta.
El tiempo perfecto del verbo se refiere a un conocimiento que se tiene en el presente porque fue aprendido en el pasado. Esto podría traducirse: “Hemos llegado a conocer con certidumbre”. Pablo no está hablando de todos; está hablando de quienes han sido enseñados y quienes entonces saben a ciencia cierta que hay una razón por lo cual existen y saben cuál es esa razón. Cuando Pablo escribe que dios hace que “todas las cosas les ayuden a bien”, no está diciendo que Dios deja que sucedan sólo cosas buenas, sino que entrelaza cosas buenas y cosas malas y las hace, juntas, producir algo que es bueno.
“Bien” aquí es ágatos; significa bien absoluto, bien ulterior. El bien ulterior no es siempre el bien inmediato. Dios, quien es eterno, mira hacia el futuro. Se preocupa no tanto por la situación en que estamos en este momento, sino por el carácter que estamos desarrollando al paso del tiempo y por nuestro destino eterno. La persona a quien no le concierne la eternidad, quien tiene su mirada puesta en el tiempo y lo que puede obtener con el tiempo, se ha colocado contra la maquinaria del universo. Tal persona no puede esperar que esta promesa se aplique a su vida. ¿A quién le hace Dios esta promesa? La frase “a los que aman a Dios” se refiere a quienes están enfocados en Dios por medio de la persona de Jesucristo. Jesús dijo sin lugar a dudas en Juan 14:6 que nadie puede alcanzar a Dios sino a través de El: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi” Cualquiera que habla de Dios pero odia a Jesucristo, tiene un dios que es producto de su imaginación. No puede esperar que nada ayude a un bien ulterior en su vida.
“Aman” aquí es agapáo. Como participio presente activo se refiere a una acción constante, pero ¿qué significa eso? En Juan 13:17 Jesús dijo a sus discípulos, “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis”. En Juan 14:15 dijo, “Si me amáis, guardad mis mandamiento”. “Guardad” viene del griego, tereo que significa “custodiar” o “atesorar”. Tener reverencia por la Palabra es una expresión de amor. Nadie obedece perfectamente siempre; todos fracasamos. Pero la persona que una y otra vez se levanta y se esfuerza luego de haber fracasado, que permanentemente busca a Dios, ésta es la persona que practica tal manera de vivir.
La persona que odia a Dios o que ignora a Dios, no debe esperar que nada ayude a bien en su vida. Odiar al Creador del universo, despreciar el Poder que generó la vida, desdeñar al Planificador de la historia y esperar que todo le vaya bien en la vida es una necedad. “Los que aman a Dios” es ampliado con la frase “los que conforme a su propósito son llamados”. Kletos, literalmente “los llamados”, aparece aquí como caso dativo, en lo que se conoce como dativo de ventaja. Pablo está diciendo que estas personas tienen una ventaja porque han respondido al llamado. ¿Cuál es el llamado? Es una invitación para creer en el Señor Jesucristo y ser salvo. ¿A quién ha sido hecho el llamado? A toda la humanidad. “Los llamados” son todos los que responden al llamado por medio de la fe en Jesucristo.
“Conforme a su propósito” en griego es kata prótesis. Kata significa “según una norma o estándar” Prótesis viene de pro, “antes, y titemi” “poner en su lugar”. Dios ha establecido normas. Sus normas son absolutas y eternas. Nunca cambiarán, así como El mismo nunca cambiará. Antes de que comenzara el tiempo, Dios estableció el orden de las funciones físicas del universo y de las funciones espirituales del hombre. No le dio cuerda al universo, como a un juguete, soltándolo luego sin tener idea de lo que le sucedería. Tenía un plan antes de la creación, y fue revelando su plan en detalles cada vez mayores a lo largo de las Escrituras.
Romanos 8:28 establece dos condiciones para que la promesa de que todas las cosas ayuden a bien sea una realidad en nuestra vida. Hemos de amar a Dios y debemos ser llamados de acuerdo a su voluntad. Esto significa que debemos estar viviendo de acuerdo con su propósito, dispuestos a seguir su plan. Si compro un automóvil y quiero que ande como fue diseñado sigo las instrucciones de mantenimiento del fabricante. Si construyo una casa y quiero que quede en pie, sigo los planos del arquitecto. Si soy un atleta empeñado en ganarme la medalla de oro en las olimpiadas, sigo el plan de entrenamiento que me exige mi entrenador. Si quiero que todo ayude a bien en mi vida, sigo el plan de Dios. ¿Seguir el plan significará que siempre hemos de tener experiencias buenas? De ninguna manera. Enfrentamos adversidad y sufrimiento, tanto como bendición y prosperidad. Enfrentaremos lo mismo que todos tienen que enfrentar en la vida. Pero en nuestra vida habrá una diferencia. Sabremos que todas las cosas, las buenas y las malas, tienen un propósito. Sabremos que todo está ayudando a bien hacia una meta final: el bien infinito, definitivo, duradero. ¿Cuál es el bien definitivo que Dios quiere llevar a cabo en nuestra vida? El quiere conformarnos a su Hijo.
En Romanos 8:29-30 “Conformes” es summorfóo, compuesto por sun, “unidos”, y morfóo, “forma, apariencia, esencia”. Dios quiere tomar a todos sus hijos en forma, apariencia y esencia; y unirlos con el propósito de conformarlos a la imagen del Señor Jesucristo. El mejor destino posible no es ser rico, ni famoso, ni tampoco lograr el éxito. El mejor destino es parecerse a su Hijo. La meta más alta que Dios podría tener para nuestra vida es que seamos similares al hombre más grandioso que jamás ha vivido.
Seamos fieles dejándonos guiar por el plan de Dios para nuestras vidas.



viernes, 26 de diciembre de 2008

Ya está la solución

Todos los hombres tienen que lidiar con tres clases de pecado:

Pecado imputado. Es el pecado de Adán puesto en la cuenta de cada uno de sus descendientes (Ro. 5:12). Por causa del pecado imputado, todo miembro de la raza humana nace espiritualmente muerto y bajo condenación (Jn. 3:17).

Pecado inherente. Es la naturaleza pecadora que todo ser humano hereda de sus padres (Jn. 3:6; Gá. 5:17): Nuestras áreas de debilidades naturales y putos fuertes naturales, así cmo nuestras características físicas, son combinaciones de las tendencias de nuestros padres. Nuestra naturaleza de pecado es tan individual como una huella digital: no hay dos idénticas.

Pecado personal. Es el resultado de las elecciones que hacemos y es la evidencia eterna de que toda persona tiene una naturaleza de pecado (Ro. 3:23). El pecado personal es a lo que se refiere por lo general la Biblia cuando menciona la palabra “pecados”. Los pecados se agrupan dentro de tres categorías: mentales (pensamientos), verbales (palabras) y manifiestos (acciones).

Pero Dios ha provisto una solución en la cruz, Jesucristo se hizo pecado por todos los hombres, para que todo aquel que en el cree pueda ser hecho justicia de Dios en él (2 Co. 5:21). Debido a que él cargó con toda condenación, todos los hombres tienen la oportunidad de ser liberados del pecado y sus consecuencias. Pero libertad depende de una elección. Adán quien era libre en Edén, miró el árbol y, sabiendo cuáles serían las consecuencias, eligió tomar de su fruto. El resultado fue la muerte. Nosotros, quiénes somos muertos en Adán, nos encontramos ante otro árbol. Podemos contemplar la cruz, sabiendo cuál será la consecuencia, y tomar de su fruto, el resultado será vida y libertad.

En la cruz se encuentra la solución a los tres tipos de pecado:

El pecado imputado, es solucionado por el hecho de que somos puestos en Cristo en el momento de ser salvos. Mientras que en Adán éramos culpables, ahora somos inocentes en Cristo. “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” (1 Co. 1:30; 15:21-22; Ro. 4:22-24; Fi. 3:9). El pecado inherente es solucionado por el hecho de que cuando creemos en Jesucristo, nos es dada una nueva naturaleza, un nuevo espíritu que no puede pecar. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es” (2 Co. 5:17). El pecado personal es solucionado por el hecho de que Jesucristo pagó por todos los pecados, cuando pecamos y quebrantamos la comunión con Dios, podemos confesárselo y ser perdonados (1 Jn. 1:9; Ef. 5:18).